Crece la demanda de fardos de alfalfa desde Arabia Saudita Las exportaciones argentinas de fardos de alfalfa se recuperaron. Pero siguen lejos del potencial en el marco de una demanda mundial creciente en las naciones de Medio Oriente.

Los fardos de alfalfa, un producto cada vez más demandado en el mundo

En el año 2016 las exportaciones argentinas declaradas de fardos de alfalfa fueron de 25.866 toneladas por un valor FOB de 6,30 millones de dólares versus 22.623 toneladas por 5,33 M/u$s en 2015.

La mayor parte de las operaciones registradas el año pasado se destinaron a Arabia Saudita (59% del volumen declarado), seguido por Emiratos Árabes Unidos (16%), Jordania (10%) y China (7.4%), entre otros mercados.

En los años 2013 y 2014 las exportaciones de fardos de alfalfa explotaron porque la filial local de la compañía alemana Claas, en el marco de un acuerdo con la empresa Alfalfa y Forraje de la Patagonia (controlada por la española Gupo Osés), comenzó a exportar grandes volúmenes de megafardos de alfalfa a Arabia Saudita para poder importar equipos y partes de maquinaria agrícola (en el marco del programa informal kirchnerista que por entonces obligaba a las empresas a generar una cantidad de divisas equivalentes a las solicitadas para importaciones).

En el año 2014 las exportaciones argentinas declaradas de fardos de alfalfa fueron de 33.227 toneladas por un valor FOB de 6,68 millones de dólares, mientras que en 2013 se habían registrado 57.731 toneladas por 11,8 M/u$s.

Fondomonte, compañía controlada por la corporación saudí Almarai, es una de las exportadoras de megafardos de alfalfa destinados a Arabia Saudita, los cuales son producidos en la localidad cordobesa de San Vicente. La mayor parte de los mismos se destinan a los megatambos que la corporación alimenticia tiene en Medio Oriente.

Entre las principales restricciones que impiden un repunte de las ventas externas de fardos de alfalfa se incluyen un tipo de cambio real sobreapreciado, déficits logísticos (que se agravan en situaciones de desastres climáticos) y una elevada presión impositiva.

La decisión de las autoridades de Arabia Saudita de eliminar progresivamente la producción local de recursos forrajeros –para priorizar las reservas de agua dulce para consumo humano– incrementarán las necesidades de importación de fardos de alfalfa.

“Proyectamos que Arabia Saudita importará alrededor de 1,20 millones de toneladas anuales de alfalfa de alta calidad cuando la transición sea completada”, indica un informe del Foreign Agricultural Service del USDA. “Estimamos que en 2016 esa nación importó 380.000 toneladas de fardos de alfalfa, de los cuales 257.000 fueron provistas por EE.UU”, añade.

EE.UU. lideró las exportaciones mundiales de fardos de alfalfa el año pasado con ventas externas de 2,50 millones de toneladas por un valor FOB total de 746 millones de dólares.

Fuente: Valor Soja