Un combo que no puede fallar en la búsqueda de mayor materia seca Además de un buen control sobre plagas y enfermedades, hay dos puntos claves de la producción de alfalfa que no pueden quedar librados al azar si se busca obtener una mayor productividad de materia seca por hectárea.

Aunque el control de malezas y plagas es muy importante para mantener la sanidad de la planta, también, o más lo son, las decisiones que se tomen al inicio de la siembra, momento que marcará la producción de los próximos 4 años de este cultivo perenne y que posibilitará un mejor desempeño.

En este aspecto, la propuesta brindada por Fernando Salvagiotti, investigador del INTA Oliveros, plantea que para lograr una buena producción de materia seca, es sumamente importante una fuerte base de fertilización más una buena inoculación, partiendo siempre de una correcta decisión sobre qué alfalfa implantar.

“Hoy el desafío pasa por sembrar pasturas en suelos químicamente deficientes, de fósforo, de nitrógeno, de materia orgánica, de azufre, del balance del ph, etc; por lo que la pregunta que nos debemos hacer es ¿Qué tipo de alfalfa debo realizar?. Como se está achicando la superficie es necesario tratar de conseguir más producción por unidad de superficie de materia seca”, expresa el profesional y remarca: “Para lograrlo es necesario tener una buena producción, y esa buena producción se hace con una buena fertilización a la siembra, de base, con fosforo y azufre, pero también previamente es necesario hacer un análisis de suelo para saber exactamente donde estamos parados”.

Salvagiotti explicó también que las decisiones se deben tomar bien al principio, ya que después tenemos 4 años de producción donde no se puede intervenir tanto como en el inicio de la siembra.

“Cuando nosotros fertilizamos no sólo tenemos más producción de materia seca, sino también, en el caso de la fertilización con fósforo, más persistencia en las pasturas. Si bien tenemos una declinación de la producción en las pasturas que va disminuyendo dentro de los 4 años, esta va a ser mucho más leve si trabajamos correctamente con el fósforo y el azufre”, indicó el profesional.

Pero la solución no se queda sólo en este aspecto. “Otra decisión importante a tomar es la inoculación. Estudios del INTA han medido que aproximadamente en el 65% del Nitrógeno proviene de la fijación biológica (FBN)”, por lo que es muy necesario encarar la siembra de la alfalfa también incluyendo esta herramienta”, destacó.