La eficiencia hídrica y los nutrientes, clave en la producción a escala El Congreso Mundial de Alfalfa se reunió esta semana en la ciudad de Córdoba para socializar avances y reflexionar sobre los desafíos que deviene de la producción a escala de la reina de las pasturas.

Participantes de más de una decena de países concurrieron a este Congreso Mundial, con novedades en genética e investigación, y dinámicas acampo para mostrar cómo se hace pasto en el país anfitrión. Uno de los segmentos que promovió mayor interés fue el de cómo maximizar la producción de alfalfa con menor uso de agua de riego, utilización de aguas salinas y/o de desecho, e incremento de la eficiencia de riego, que tuvo a Daniel Putnam como coordinador y convocó a expositores que abordaron esa nodal temática. Siguiendo esta línea, el argentino Rodolfo Bongiovanni, el chino Haijung

Daniel Putnam

Yan, y los americanos Steve Evett y Sharon Benes contaron sus experiencias y ensayos en torno a estos nuevos desafíos de producir en condiciones de cierta adversidad.

La República Popular China es un país que está abandonando ese refugio de misterio que le construyó Occidente y su presencia aparece cada vez más cercana, recortando distancias e instalándose en hechos y conversaciones cotidianas. Su modo de gobierno se coloca en un segundo plano para enfocar su creciente actividad económica en todos los rubros, incluida el del alimento para ganadería de leche o carne.

Cada año produce en su territorio una Revolución Industrial, al incorporar a su estructura productiva la misma cantidad de nuevos trabajadores que incorporaron Londres, Manchester, Sheffield y Birmingham en cada década, hace siglo y medio.

El investigador de la China Agricultural University Haijung Yan expuso en este II Congreso Mundial de Alfalfa sobre las diferentes estrategias que ha implementado ese gigante en sus muy diversas regiones y teniendo en cuenta las crecientes necesidades de agua para su población, previó que para 2030 se estará llegando al límite de consumo de la existencia de agua en ese país, para todas las actividades. Y por ello, el énfasis está puesto en el desarrollo de sistemas tecnológicos a partir de dispositivos cada vez más eficientes en la irrigación agrícola.

Haijung Yan dice que en China se irrigan unas 67 millones de hectáreas, casi la mitad de las tierras cultivables, y proyecta unas estadísticas preocupantes respecto al consumo humano de agua en su país: dice que en 2030 se reducirá un 35% la disponibilidad del líquido elemento y por ello la agricultura deberá ser mucho más eficiente.

En 2013 China produjo 32 M de toneladas de alfalfa con un promedio de 6690 kilos por hectárea. Tienen unas 700 mil hectáreas irrigadas, un 17% de las 4.7 M de hectáreas implantadas con alfalfa. De ellas, unas 160 mil cuentan con riego subterráneo.

Una de las exposiciones más esperadas fue la de la Dra. Sharon Benes, quien realiza investigaciones en Fresno, en la Universidad State of California, donde se viene trabajando desde hace muchos años en irrigación salina de pasturas. Esta estrategia atiende lo que las estadísticas arrojan: la creciente afectación de tierras y aguas afectadas por la sal en regiones áridas y semiáridas. Para ello, en la Costa Oeste americana se trabaja con ensayos de variedades diversas de alfalfas en suelos salinos sódicos, y el modo en que esta estrategia afecta el rendimiento y la calidad del forraje.

Benes dio cuenta de los resultados de tres ensayos con diferentes volúmenes de irrigación: el primero se realizó sobre 24 variedades con una irrigación con aguas salinas con una conductividad eléctrica de 5.5 a 7 dS/m, durante tres años, y arrojó una reducción en productividad de un 5%; un segundo ensayo se realizó sobre 21 variedades aumentando la irrigación salina con una conductividad de 8 a 10 dS/m, y en este caso se produjo una reducción de la productividad. Lo mismo ocurrió con el tercer ensayo se realizó en 8 bloques, divididos en alta y baja salinidad.

Los resultados arrojaron que en determinadas regiones se debe trabajar con dispositivos de riego utilizando aguas salinas y variedades adaptadas.

Entre los asistentes surgieron preguntas sobre el impacto que tiene esta estrategia de irrigación, a lo que Benes respondió que debería equilibrarse con yesos u otros, siempre que contemos con información rigurosa sobre textura, penetración y otros aspectos de los suelos.

Daniel Putnam expuso sobre las diversas condiciones en que se produce alfalfa en Estados Unidos, y que cada año ofrece resultados variados atentos a las diferentes condiciones que rodean la producción de alfalfa.

Por último Steve Evett dio cuenta de los avances que hay en riego por goteo y subterráneo para alfalfa y sorgo. Evett eligió al riego subterráneo por goteo como el más eficiente de todas las opciones disponibles, básicamente por su bajo nivel de evaporación, y aconsejó estar atentos a los avances que hay en automatización, y se cuenta hoy con aplicaciones inteligentes capaces de producir información a partir de datos geoestacionarios y permiten seguir e intervenir y seguir la producción desde lugares remotos. Los datos recogidos permiten construir mapas de colores que consignan los niveles de demanda hídrica en las diferentes áreas de los lotes.

Al cierre, Rodolfo Bongiovanni remarcó la importancia del seguimiento de datos respecto a huella hídrica y de carbono, y aconsejó estar atentos a los balances sobre agua y nutrientes que se registran en los países productores de pasturas.

Por Osvaldo Iachetta – redacción TodoAlfalfa.com.ar