Por qué priorizar la genética sobre el precio Ciertas caracterísiticas del cultivo, expresadas en su genética, son necesarias ser evaluadas para poder dar en la tecla con el mejor cultivar para el lote donde se va a implantar.

Hoy en día, el mercado de alfalfa tiene una amplia oferta de variedades que difieren tanto en sus características productivas como en el precio de la semilla.

Por esta razón, las empresas de semillas forrajeras invierten mucho dinero en generar nuevas y mejores variedades que se adapten a las necesidades de los productores. Pero, antes de empezar a hablar de genética, es importante marcar en qué puntos hay que hacer foco para diferenciar entre variedades de alfalfa.

Según un informe publicado por la firma Forratec, es necesario por sobre todo tener en cuenta el Grupo de latencia, la Adaptación local y el Rendimiento en la elección del cultivar.

Grupo de Latencia
Existe, en el mercado de alfalfa, la idea que las variedades de mayor grupo de latencia (es

decir, con menor grado de reposo invernal) tienen mayor rendimiento que las de menor grupo de

latencia. En principio esto es cierto para ciertas zonas del país, pero no es así para otras zonas.

Basta ver los resultados de la red de ensayos de alfalfa del INTA, publicados en la revista Avances

en Alfalfa (figura 1).

Sin embargo, el rendimiento por sí sólo no alcanza para evaluar la conveniencia de sembrar un grupo de latencia determinado, sino que tiene que hay que anteponer el objetivo del lote a la decisión del grupo de latencia. Por lo general, una menor latencia está relacionada con una mayor producción (el grupo de latencia explica el 74% del aumento del rendimiento) y con una disminución de la calidad (el grupo de latencia explica casi un 93% de la disminución de la calidad del forraje), como se observa en la figura 2.

Esto se explica por la tasa de desarrollo de las plantas de las variedades pertenecientes a los diferentes grupos. Se observa que las variedades de grupo de latencia 6 tienen un desarrollo más lento que las variedades de grupo 9. Esto está relacionado con la acumulación de forraje y con la lignificación de ese forraje. Por lo tanto, variedades de grupo 6 acumularán mayor cantidad de forraje por corte y mantendrán una mejor calidad en el tiempo que las de grupo 9. Sin embargo, la cantidad de cortes en las variedades de mayor latencia será menor que en variedades de menor latencia.

En función a lo anterior, y retomando el tema de los objetivos de producción, variedades de grupo 9 se adaptan mejor a planteos bajo pastoreo y de rotación rápida con un menor volumen de bocado; y variedades de grupo 6 tienen una mejor performance en lotes destinados para reservas, ya que acumulan mayor cantidad de forraje, sin perder calidad y se realizarán menos cortes en el año, diluyendo el costo de confección de reservas.

Adaptación local
Todo programa de mejoramiento que busque excelencia en sus productos, tiene que tener un fuerte componente de selección local. Esto significa realizar trabajos de evaluación y selección de plantas que luego serán parentales de las nuevas variedades comerciales.

La selección local se expresa en muchos aspectos, pero los más import

antes son rendimiento, sanidad y persistencia. Se observa que las variedades que no atravesaron ciclos de evaluación

y selección en el ambiente donde se van a comercializar, rinden menos y tienen serios problemas sanitarios y de persistencia.

 

Rendimiento
El rendimiento esperado es uno de los aspectos más importantes a considerar a la hora de elegir una determinada variedad de alfalfa. Para tomar esta decisión se pueden realizar dos tipos de análisis.

En primer lugar, conociendo los precios de la semilla y el precio de heno de alfalfa (para el caso de los productores de heno, pero se puede tomar como costo de oportunidad), se puede analizar qué aumento de rendimiento de la variedad de mayor precio justifica ese aumento de precio (tabla 1).

En este caso, el rendimiento de indiferencia, tomando un valor de 125 U$S/tn de heno, es de 1,96 tn/ha en los 4 años, o lo que es lo mismo, casi 0,5 tn/ha. Esto es un poco más de 1 rollo/ha por año.

Otro análisis que se puede realizar es, conociendo qué aumento de producción tiene una determinada variedad de precio conocido, sobre otra variedad, también con precio conocido y menor a la anterior (tabla 2). En este caso se estimará la ganancia que uno tendría (o la reducción de gasto de suplementación, para el caso de costo de oportunidad) utilizando una variedad de mayor mérito genético. En el caso del ejemplo se utilizó un aumento de producción de un 10%.

Se observa claramente, en el caso del ejemplo utilizando un aumento de producción conocido, que se genera una ganancia extra considerable de 832,4 U$S/ha en los 4 años de duración de la pastura. El aumento de rendimiento total de los 4 años es de 4,6 tn/ha, o una producción de 11,5 rollos/ha, es decir, alrededor 3 rollos/ha por año de producción.

Puede decirse finalmente que el precio de la semilla suele ser una de las consideraciones principales, por no decir la principal consideración, a la hora de elegir una variedad de alfalfa. Sin embargo, este simple análisis puede llevar a no obtener los resultados deseados en un lote de producción.

Es necesario tener siempre presente que se espera que un lote de alfalfa produzca rentablemente por lo menos durante tres años. Para lograr este objetivo, es necesario realizar un análisis un poco más complejo, evaluando no sólo el precio de la semilla sino los aspectos considerados en este artículo. Y realizando este ejercicio, seguro que la conclusión será la de invertir en genética.

Quedan fuera del análisis de este artículo los aspectos relacionados al manejo del cultivo de alfalfa, pero sin duda es muy importante realizar un manejo que maximice la producción forrajera, ya que es la única forma de evaluar el potencial de una variedad, y de diluir el costo de la tierra que pesa fuertemente en los costos de producción.