En Las Breñas, evalúan y caracterizan cultivares de alfalfa

En el marco de la Red Nacional de Alfalfa, un equipo de especialistas del INTA se dedica a evaluar diferentes variedades de alfalfa, con el objetivo de optimizar la producción forrajera tanto para el mercado interno como para la exportación. Cuál son los cultivares con mejor desempeño en la región.

La alfalfa, reconocida por su capacidad para producir fardos de alta calidad, es fundamental para mejorar los sistemas productivos locales. En el sudoeste de la provincia de Chaco, se logran entre 6 y 9 cortes al año, con rendimientos de hasta 120 fardos por hectárea, con un peso promedio de 22 kilos por unidad.

El INTA Las Breñas es un actor clave en la investigación y desarrollo de cultivares de alfalfa en una región con un gran potencial productivo para el país. Allí, se evalúan diferentes variedades de alfalfa para identificar los que poseen mejor desempeño productivo.

El INTA coordina ensayos en 14 sitios distribuidos por todo el país, en los que se evalúan de 16 a 24 cultivares sin reposo invernal. Se trata de estudios que se realizan bajo condiciones específicas de clima y suelo y que permiten identificar los cultivares con mejor desempeño adaptativo para la región. «Registrar el forraje obtenido por corte es clave para conocer la producción de pasto y determinar la potencialidad del cultivar en nuestra región», señaló Jessika Cavalieri, especialista del INTA y responsable de la investigación.

En el sudoeste de la provincia de Chaco, se logran entre 6 y 9 cortes de alfalfa al año, con rendimientos de hasta 120 fardos por hectárea, con un peso promedio de 22 kilos por unidad.

PROTOCOLOS DE INVESTIGACION

Los protocolos de investigación implementados incluyen el establecimiento de parcelas experimentales y cortes en momentos fenológicos óptimos, lo que garantiza un registro preciso sobre el rendimiento, persistencia y crecimiento de los cultivares. Esta información es publicada anualmente en una revista digital dirigida a productores, profesionales y empresas semilleras, con el fin de difundir los avances alcanzados y contribuir a la mejora de la producción forrajera en el país.

El último ciclo evaluado fue la serie 2018 que se siguió durante cuatro años hasta completar el ciclo de productivo promedio de esta especie. En este periodo, se evaluaron 22 cultivares, destacándose el cultivar EBC 909 Max por su alto rendimiento acumulado registrado en todo el ciclo de 51 toneladas de materia seca por hectárea, por encima del promedio registrado en la localidad que fue de 44 toneladas de materia seca por hectárea. También sobresalieron Pro INTA Super Monarca, PGW 931 y Pro INTA Mora, que lograron rendimientos notables, con 49 toneladas de materia seca por hectárea para los dos primeros y 48 toneladas de materia seca por hectárea para el último.

LA COBERTURA VEGETAL

Otro aspecto fundamental en la selección de cultivares es la cobertura vegetal a lo largo del tiempo, indicador de la persistencia del forraje y su estabilidad frente a las condiciones locales. De acuerdo con Cavalieri, «la perdurabilidad es crucial para lograr un mayor número de cortes anuales, es decir, en estos ensayos observamos como el cultivo se sostiene en el tiempo teniendo en cuenta condiciones de manejo y ambiente locales». En la serie evaluada en 2018, la cobertura inicial promedio alcanzó el 92 %, pero disminuyó al 78 % al final del ciclo, mostrando una caída más notoria a partir del segundo año.

Este enfoque de trabajo busca identificar materiales adaptados a la región, lo que permite su difusión y réplica. «Los cultivares seleccionados que forman parte de la red de evaluación presentan niveles destacados de tolerancia a enfermedades e insectos perjudiciales para el cultivo, lo cual es importante para sumar tecnología a la preservación de los materiales y un uso funcional de insumos para el control de agentes dañinos», explicó Cavalieri.

Actualmente, se evalúan cultivares prometedores como Amaya, Traful y Limay, desarrollados en colaboración entre el INTA Manfredi y la empresa Palo Verde. Estos cultivares se destacan por su estructura multifoliada, tolerancia a suelos pesados y buen comportamiento para henificación, lo que los posiciona como una excelente opción para los productores de la región.

Además, desde el INTA Las Breñas promueven el intercambio de conocimientos con los productores a través de talleres y reuniones, como el realizado el año pasado por la Red Nacional de Alfalfa. «Este espacio nos permitió relevar las demandas de los productores y establecer futuras líneas de investigación», indicó Cavalieri.